¿Sabías que tus hijos no necesitan viajar al extranjero para aprender francés en verano? Estudiar este idioma puede ser una experiencia divertida y muy eficaz cuando se combina con actividades y se utiliza en situaciones cotidianas. Por este motivo existen los campamentos de francés en España. Una excelente alternativa para niños, jóvenes e incluso adultos, que quieren mejorar su nivel sin necesidad de emprender un viaje más lejano.
En estas colonias vacacionales se puede vivir una inmersión lingüística completa en entornos controlados, y disfrutar al mismo tiempo del verano en nuestro país. Una forma muy genuina de familiarizarse con el francés mientras se vive una aventura inolvidable.
Los campamentos de francés en España combinan el aprendizaje del idioma con planes de verano, de forma que resulte motivador para todos, tanto para niños como para jóvenes y adultos. A través de juegos, talleres, excursiones e incluso de actividades deportivas, los participantes practican el idioma de manera natural y lo asimilan más fácilmente. Un campamento estándar suele incluir algunas horas de clase cada día, impartidas por profesores nativos o bilingües, que evidentemente adaptan los contenidos al nivel de cada grupo. Por este motivo el día de llegada se realiza un test de nivel y se reparten los grupos desde principiantes hasta estudiantes avanzados.
Aquí prima la metodología está basada al 90% en la comunicación. Se prioriza la expresión oral y la comprensión auditiva, favoreciendo que los alumnos ganen fluidez, confianza y vocabulario sin apenas darse cuenta. El francés se convierte así en la lengua principal del campamento, de forma que las actividades y la convivencia diaria se intenta que sean en este idioma. Los monitores estarán atentos a ello porque son factores clave para multiplicar la exposición al francés y acelerar su absorción.
A pesar de no ser el principal idioma estudiado en las academias, España cuenta con una amplia cobertura de campamentos de francés para niños en varias comunidades autónomas durante el verano. En la costa mediterránea, destinos como Málaga, Valencia, Alicante o Barcelona ofrecen programas junto al mar, donde los jóvenes tienen la oportunidad de combinar el aprendizaje con deportes acuáticos y actividades al aire libre. En el norte también se encuentran en Huesca, Cantabria, Navarra o Guipúzcoa, que los organizan en sus espectaculares entornos naturales. Espacios perfectos para los amantes de la montaña, que sirven de inspiración para el aprendizaje de la nueva lengua.
Por supuesto provincias como Madrid o Segovia, en el centro peninsular, también cuentan con colonias y residencias de verano que ofertan programas de inmersión lingüística con un enfoque académico más completo. En otras provincias españolas tampoco es inusual encontrar campamentos urbanos de francés o programas de inmersión en la cultura francesa.
Pero lo que hace únicos a estos campamentos no solo son las clases. Es la convivencia en francés. Niños y jóvenes conviven con compañeros de distintas procedencias, algo que favorece la comunicación y la cooperación. De hecho en algunos programas también participan estudiantes extranjeros francófonos, que vienen a España para aprender español, creando así un intercambio cultural y lingüístico muy enriquecedor.
A estas alturas te preguntarás las actividades que se realizan en una de estas colonias, porque evidentemente no todo es estudiar francés. Y sí, las actividades varían bastante porque dependen de la propuesta: pueden ser campus de francés con deportes (fútbol, surf y hasta hípica), talleres de teatro en esta lengua, campamentos multiaventura, e incluso programas urbanos para los que no quieran salir de su zona de confort. Pero la finalidad de todos ellos es la misma: que los participantes se diviertan mientras practican el idioma en situaciones reales.
La respuesta es sí, porque hay planes para niños, jóvenes y adultos, tanto si tienen algún nivel como si comienzan desde cero. También los vas a encontrar a modo de preparación de exámenes oficiales, como el DELF o DALF. Veamos sus diferencias:
Es el plan ideal de verano para los niños que asisten a colegios bilingües en francés o para los que tienen este idioma como segunda lengua extranjera en su escuela. No es necesario que tengan un nivel previo, ya que hay colonias para todos los niveles, incluso para niños sin ningún conocimiento anterior.
Los planes de ocio tienen mucho más peso que las clases de francés, siendo éstas solo una forma de introducirles en el idioma poco a poco. Durante el resto del día tienen la oportunidad de expresarse en cualquiera de las dos lenguas, francés o español, teniendo un abanico enorme de actividades, que incluyen juegos de campamento, excursiones a parques naturales, playas y piscinas, yincanas, talleres de teatro, manualidades, etc.
Para los adolescentes que tengan algún nivel inicial en el idioma y quieran mejorar más durante las vacaciones de verano. Se ofrecen en albergues y residencias de pueblos de montaña o cercanos a la costa, incluyendo un par de horas diarias de clases de francés, donde se trabajan especialmente las habilidades de comunicación para perder el miedo a expresarse en este idioma.
Después de las clases comienza la parte más divertida de la jornada, con deportes y actividades de aventura por playas y parques naturales, que pueden incluir cursos de vela o surf, escalada, rapel, parques de tirolinas, rutas de senderismo, exploración por el bosque, competiciones de paintball, carreras de sacos, noches de vivac, etc. ¡Los jóvenes se lo pasan en grande!
Son perfectos para personas mayores de 25 años a los que estudiar en una academia de idiomas les resulta aburrido. Generalmente se organizan en verano en residencias y alojamientos rurales de pueblos del interior peninsular. Como son planes de vacaciones, incluyen el francés dentro de las actividades de ocio. Pero no nos engañemos, también hay algunas clases, generalmente por las mañanas, en las que se pone énfasis en el vocabulario y la expresión oral. El objetivo es crear una temática de conversación, que pueda ser practicada después durante las actividades del día
Y es que estas actividades son la parte más divertida de la experiencia. Se hacen excursiones por la zona, juegos de campamento, competiciones amistosas, yincanas, fiestas, visitas a bodegas y restaurantes, así como deportes de aventura, rutas en bicicleta de montaña, kayak, etc.
Aunque no lo creas, son bastantes. En primer lugar una mejoría notable de la competencia lingüística en francés. Seguido muy de cerca por el desarrollo de más autonomía, responsabilidad y habilidades sociales, especialmente si hablamos de planes para niños o adolescentes. Aprenden a comunicarse en un entorno diferente, a trabajar en equipo y adaptarse a nuevas situaciones. ¡Y todo ello en un idioma nuevo!
Pero aún hay más. Para los padres más miedosos, estos campamentos son una opción segura, ya que permiten dar a sus hijos una experiencia internacional para la que no hace falta salir de España. ¿Y qué decir para los jóvenes? Para ellos es una manera diferente de pasar las vacaciones de verano. Todo un combinado de aprendizaje, diversión y nuevas aventuras.
Un campamento de francés en España es algo más que un curso de idiomas. Es una vivencia personal y educativa, donde el aprendizaje práctico del francés se une a los valores tradicionales de los campamentos de verano… convivencia, creatividad y nuevas experiencias. Ya sea en la playa, en un pueblo del interior o en un entorno urbano, estas ofertas son una oportunidad de oro para descubrir el idioma de Molière de una manera natural y, sobre todo muy divertida. ¿A qué esperas para apuntarte?