Se trata de una colonia vacacional donde niños y jóvenes pueden practicar deportes de todo tipo, en ocasiones de forma exclusiva y en otras ocasiones mediante una combinación de actividades saludables, que normalmente no requieren una buena forma física. Se trata al fin y al cabo de propiciar unas vacaciones activas y por supuesto muy divertidas, donde la finalidad es hacer amigos, disfrutar del verano, de las actividades al aire libre y crear buenos hábitos.
Por supuesto también existen campamentos de tecnificación deportiva dirigidos a jóvenes y especializados en disciplinas concretas, aunque éstos sí que requieren algunos requisitos previos.
La mayoría de equipos de fútbol de primera división cuentan con campus donde se forja su cantera y casi todos ellos ofrecen campamentos deportivos para niños, donde buscan una doble función de formación y caza-talentos. En otros casos como el tenis, el golf o la equitación, son deportistas profesionales ya retirados, los que forjan su pequeña cantera y transmiten el amor por su deporte a los chavales. En estos casos se crean colonias de verano, donde el propio profesional y su equipo de profesores imparten clases teóricas y prácticas a los asistentes, corrigen errores, mejoran la técnica y visionan partidos y competiciones anteriores, explicando las estrategias llevadas a cabo. Para los adolescentes son una forma genial de pasar sus vacaciones.
Existen multitud de propuestas, tanto de verano como de invierno. Deportes clásicos como fútbol, baloncesto, tenis o golf, hasta planes multiaventura o deportes acuáticos como surf, vela, windsurf o kayak. Sin olvidar los deportes de aventura como la escalada, descenso de barrancos o rafting. Y por supuesto los planes invernales como esquí o snowboard. Vamos a analizar los campamentos más populares:
Son ese tipo de colonias en las que se hace un poco de todo, aun que con énfasis en la actividad física. Normalmente se organizan en albergues y residencias de verano de todo el país, planificando un abanico completo de actividades físicas en función de su ubicación. Por ejemplo, los campamentos costeros o cercanos a embalses disfrutan de deportes acuáticos como surf, padle-surf, vela, windsurf o esquí acuático. Algunos incluso proponen bautismos de buceo a los jóvenes más intrépidos. En un campamento del interior peninsular, cambian algunos planes de mar por deportes de aventura, como escalada, rapel, tirolinas y bicicleta de montaña.
En todos ellos hay espacio para actividades como el tiro con arco, la espeleología adaptada para niños, natación y hasta rutas en kayak o piragua. Desde luego son los planes más completos para los jóvenes que busquen unas vacaciones activas y que quieran un poco de todo.
Normalmente se desarrollan en las ciudades deportivas de los principales equipos de primera división, donde los jugadores profesionales dejan paso en verano a una chiquillería deseosa por convivir durante unos días en las instalaciones que tantas veces han visto en la televisión. Estos campus están dirigidos a niños y niñas desde los 6 años, y adolescentes hasta los 20. Entrenadores profesionales les someten a un programa intensivo, donde se incluyen clases teóricas y prácticas. Se aprende el reglamento del fútbol, se visionan partidos para comprender las jugadas que luego van a practicar y por supuesto se fomenta el "fair play".
Las buenas escuelas de fútbol además inculcan hábitos saludables a los jóvenes, les enseñan cómo mejorar el rendimiento deportivo a través de una alimentación correcta y cómo evitar lesiones mediante un buen calentamiento.
Son muy similares a los campamentos anteriores, ya que se ofrecen en pabellones y ciudades deportivas de muchos equipos de la liga ACB, que en verano cambian al "modo campus". En la mayoría de las ocasiones son organizados por jugadores y entrenadores profesionales retirados, que han encontrado en el público infantil una forma estupenda de fomentar el amor por el baloncesto. Están dirigidos a niños y niñas a partir de los 10 o 12 años, teniendo la doble opción de residenciales y de día.
Los programas de entrenamiento incluyen la mejora de las tácticas de juego y las principales habilidades del basket, como driblar, tirar, pasar o defender. Los jóvenes aprenden las normas, ensayan jugadas, participan en competiciones amistosas y fomentan valores clave del espíritu deportivo, como el trabajo en equipo, el compañerismo y la autodisciplina.
Se organizan durante los meses de verano en centros deportivos y escuelas de tenis de toda España, en algunos casos creadas por extenistas de primera línea como Rafael Nadal o Juan Carlos Ferrero. Los campus están organizados para niños y niñas de todas las edades y niveles. Se trata de programas intensivos que incluyen clases teóricas y entrenamientos para desarrollar tácticas tenísticas y habilidades físicas. En muchos casos además se ofrecen charlas de jugadores profesionales, se asisten a partidos o se juegan competiciones amistosas.
Están dirigidos a chicos y chicas y se ofrecen en muchos polideportivos y centros de alto rendimiento de todo el país (C.A.R.). Son programas intensivos, ofrecidos por monitores profesionales o atletas retirados, que combinan entrenamientos y planes de ocio. Los jóvenes practican las técnicas de velocidad, lanzamientos y resistencia para las diferentes modalidades atléticas, como salto, carreras o vallas.
Se trata de un deporte que implica potencia y muy buena forma física, así que el campamento se complementa con charlas sobre nutrición deportiva, psicología, salud y hábitos correctos de calentamiento y entrenamiento. No suelen faltar tampoco las charlas de atletas famosos. En definitiva, un deporte que inculca disciplina, desarrollo personal y trabajo en equipo.
La costa española, desde Galicia hasta Cádiz, está llena de puertos deportivos con escuelas de vela que en verano abren sus puertas para los pequeños grumetes que quieren aprender a navegar. En estos campamentos se realiza una inmersión completa en el mundo de la navegación, mediante charlas teóricas y clases prácticas, en las que los niños aprenden a identificar el viento y su procedencia, a conocer las diferentes partes de los veleros y a gobernarlos con seguridad.
También se realizan actividades relacionadas con el mar, como talleres de nudos, ecología y reconocimiento de especies marinas. Además muchos incluyen otros planes de ocio, como windsurf, padle-surf o esquí acuático. El objetivo final es inculcar a los jóvenes respeto y amor por el océano.
Tienen una gran demanda en algunas costas como en Vizcaya, Galicia, Cádiz y Canarias, donde playas como Mundaka, Zarautz, Las Canteras o El Palmar son conocidas internacionalmente. En estos campus se citan surfistas aficionados y profesionales de todo el mundo, que crean un universo surfero fascinante para los jóvenes. El campamento facilita alojamiento y pensión completa en espacios cercanos a la costa, así como materiales y profesores, existiendo incluso planes específicos para chicas. Los participantes aprenden a identificar olas y corrientes, así como técnicas de seguridad, posturales, de remada y la más difícil de todas, la popa o "cómo ponerse de pie sobre la tabla". También se inculca la cultura surfera, la prioridad en el agua y el respeto a otros surfistas. ¡El verano favorito de muchos adolescentes españoles!
En muchos centros ecuestres y escuelas de equitación de toda España, el verano se convierte en el momento de sus campamentos hípicos. Son escuelas estivales en las que imparten clases para aprender a montar a caballo a niños y jóvenes, en algunas ocasiones a modo residencial y en otras como campamentos urbanos. En estas colonias vacacionales aprenden a relacionarse con los animales, a acercarse a ellos y subirse a sus lomos con seguridad, a sujetar riendas y estribos, y por supuesto a ejecutar las tres marchas naturales del caballo, el paso, el trote y el galope.
Pero aún hay más porque el mundo equino es amplio y no solo consiste a saber montar a caballo. Los chavales aprender a limpiar las cuadras, alimentar y cepillar a los animales, incluso a cambiarles las herraduras si hay suerte. En muchos centros hípicos además ofrecen espectáculos de salto o doma, y también visitas a hipódromos, donde quizás asistan a alguna carrera.
Cuando llega la temporada invernal y las montañas se cubren de blanco, las estaciones invernales de nuestro país organizan campamentos de esquí y snowboard. Se trata de colonias donde pueden participar niños y niñas desde 5 años, a los que se enseña a esquiar en un ambiente lúdico. Comienzan a ponerse el equipo y a mantener el equilibrio, para poco a poco ir pasando a deslizarse por pendientes muy suaves. Progresivamente van aprendiendo las técnicas de cuña, control de velocidad y frenado, para ir pasando a pistas verdes y azules. Los jóvenes más avanzados practican el paralelo, los giros rápidos y los descensos en pistas rojas o nieve virgen. ¡Un mundo fascinante en el que una vez que tus hijos empiecen, no querrán parar!
Algunos campamentos deportivos de verano incluyen talleres de inglés o francés, bien en clases independientes o bien porque la propia actividad se imparte en estos idiomas. En estos casos los entrenadores pueden ser nativos ingleses o americanos. Algunos incluso profesionales retirados de equipos importantes, que al dejar su tarea con los deportistas de élite han continuado su amor por el deporte a través del entrenamiento a niños y jóvenes.
Pero casi todos programan opciones de ocio para relajarse después de los entrenamientos. Hablamos de visitas turísticas, baños en playas y piscinas, yincanas, talleres de manualidades y juegos de campamento que fomentan la socialización de los niños, como carreras de sacos, competiciones de paintball, pañuelo o balón prisionero.
Los precios y las ofertas pueden variar según el tipo de disciplina que se practique, el lugar de celebración, los días de estancia, la edad de los niños o el tipo de alimentación, pero en el buscador superior puedes encontrar campus deportivos desde 195 €. ¡No más excusas para las vacaciones de tus hijos!
Como ves, un campamento de deportes fomenta mucho más que la educación física de los jóvenes. Para ellos es una manera de aprender a trabajar en equipo, superación personal, empatía y respeto por los demás. ¿Se te ocurren mejores aptitudes para inculcar a los niños?