Ya sabemos que el contacto con la naturaleza es muy relajante. Si además le sumas la posibilidad de realizar actividades fuera de las habituales, tienes la receta perfecta para que niños, jóvenes y también adultos disfruten al máximo de sus vacaciones de verano. ¿Te interesa esta propuesta para tus hijos?
En un campamento rural los niños disfrutan del contacto directo con el medioambiente, tienen la oportunidad de realizar excursiones por valles y ríos, así como conocer a muchos animales y tipos de plantas, descubriendo cómo es la vida en una granja durante el verano. Aprenden a sembrar y cuidar un huerto, recoger frutos, limpiar y dar de comer a animales de granja, recoger huevos y ordeñar vacas.
Pero no solo se trata del contacto con animales y plantas. En estos campamentos los jóvenes también cuentan con muchas otras actividades recreativas: desde juegos grupales, yincanas y karaoke, hasta deportes como escalada, tiro con arco o natación, y por supuesto manualidades, teatro, fiestas de disfraces y canciones.
Existen colonias para todas las edades, tanto para niños a partir de los 5 años, como para adolescentes hasta los 17. Sin olvidarnos de los adultos, ya que los mayores de edad también cuentan con planes específicos de turismo activo en pueblos y montañas de todo el país.
Las actividades que se pueden realizar en los pueblos de la España vaciada son muchas y muy divertidas, especialmente para los niños y jóvenes más urbanitas, que no suelen tener contacto con el campo. Veamos cuáles son:
Las visitas a explotaciones ganaderas son el plan favorito de los más jóvenes, que no suelen tener ningún contacto con los animales en su día a día. En estos espacios acuden a granjas familiares de pequeño y mediano tamaño, donde conocen cómo viven y cómo se aprovechan los animales. Observan a las vacas, cerdos y gallinas en su entorno, les dan de comer, y con suerte hasta aprenden a ordeñar y a recolectar huevos. También suelen acompañar a los pastores por cañadas para ver cómo guían a las ovejas, realizan excursiones en ponis o burros, e incluso se adentran en palomares y gallineros.
Los entornos naturales de los pueblos son una fuente inagotable de conocimiento para los jóvenes. Por este motivo es imprescindible que los monitores sean expertos en educación infantil y tengan conocimientos en botánica y geología. Es una forma fenomenal de aprender a conservar los ecosistemas y ayudar a la reconstrucción de pueblos y aldeas abandonados, limpiar el entorno y evitar incendios.
También para reconocer las construcciones típicas de la arquitectura rural española, como los molinos manchegos, los hórreos gallegos y asturianos, los caseríos vascos y navarros, o los cortijos andaluces y extremeños.
Los bosques y montañas alrededor de muchos pueblos ofrecen senderos y rutas que invitan a la exploración y al descubrimiento de especies animales desconocidas para los niños. Son entornos perfectos para aprender a descifrar mapas y utilizar la brújula, realizar competiciones de orientación o descubrimiento de tesoros. Para ello, los participantes se dividen en grupos, a modo de bandas o cuadrillas, y compiten entre ellos para llegar los primeros a un punto marcado en el mapa.
Con suerte, además el bosque se convertirá en un espacio de aventuras, donde los niños más intrépidos realizarán excursiones nocturnas en busca de brujas y gamusinos, harán acampadas e incluso vivacs.
Los pueblos más aislados son entornos ideales para los campamentos de inmersión lingüística, generalmente en inglés. Aunque también existen planes en francés y alemán. Ubicados en albergues y residencias rurales, son espacios donde no se producen interferencias con otras personas y por lo tanto es más sencillo que los jóvenes se sumerjan en el idioma. Asisten a algunas clases diarias de inglés y después realizan actividades deportivas o de exploración, en las que los monitores y profesores intentarán que la comunicación sea en el nuevo idioma. Es un reto para los niños, que suele tener muy buenos resultados.
Nada mejor que un entorno rural para desterrar la comida basura y precocinada. Se trata de aprender a reconocer los productos que da la tierra y la alimentación de proximidad. Los niños crearán su propio huerto o mantendrán el que hayan creado otros participantes anteriormente, y a lo largo del verano irán manteniéndolo e incluso recolectando sus frutos. Es una manera de hacerles ver el beneficio de las frutas y verduras, de aprender a reconocer setas y frutos silvestres, y en definitiva de crear unos auténticos Robinson Crusoe del siglo XXI.
Pero hay más, ya que muchos campamentos aprovechan la cercanía a bodegas, queserías y almazaras para planificar visitas y enseñar a los niños sus procesos de producción. Incluso prepararán alimentos de manera artesanal, como pan, queso y conservas.
En Campamentum queremos ayudarte en el proceso, así que fíjate en el buscador superior porque puedes filtrar por campamentos en todas las provincias españolas, para todas las edades, con y sin inglés. Si entras en la ficha de cada colonia verás toda su información
Como ves, los campamentos de verano en un pueblo ofrecen muchas cosas por hacer en entornos seguros. Son una opción sana y muy divertida para que los jóvenes vivan unas vacaciones inolvidables. ¡No te despistes porque las mejores ofertas vuelan!