Para muchos niños y niñas que viven en las grandes ciudades, un campamento de verano de playa, cercano al litoral, puede ser su primer contacto con el mar. Será una experiencia que muchos años después recordarán con cariño, y con la que habrán aprendido a conocer y respetar el mar, con sus diferentes estados, su gran vida y por supuesto, sus peligros. De la mano de monitores especializados, que acompañarán permanentemente a los jóvenes y les guiarán en todo tipo de actividades relacionadas con el mar, aprenderán a diferenciar cuando el agua es apta para el baño, a encontrar las huellas de vida marina, desde simples algas y conchas, hasta peces, cangrejos, medusas e incluso animales de mayor tamaño.
Pero si algo tiene un campamento de playa es sobre todo su faceta deportiva. El verano en la costa española es sinónimo de sol y de diversión, así que niños y jóvenes disfrutarán en grande de las muchas actividades que podrán realizar durante su estancia: desde deportes puramente acuáticos como vela, surf, windsurf o paddle surf, hasta snorkel o bautismos de buceo, y por supuesto las actividades que se desarrollan en la arena como voley-playa, fútbol-playa, yincanas y competiciones por equipos de todo tipo.
Evidentemente una colonia vacacional que cuente con buenas instalaciones también podrá ofrecer otros deportes clásicos como fútbol, tenis o baloncesto. Sin olvidarnos de los oficios relacionados con el mar como hacer nudos, y por qué no, también pescar. Ya sabemos que a los jóvenes no les gusta encasillarse en una única actividad...
Desde hace años, la mayoría de los campamentos de verano incorporan a su oferta de ocio clases de inglés e incluso de otros idiomas. ¿Por qué? Porque para muchos niños y jóvenes supone la manera más natural de aprender un idioma, ya que se introduce de forma progresiva en sus juegos y actividades. Además en muchos casos estamos hablando de campamentos internacionales de playa, donde se convive con chicos y chicas de otras nacionalidades, con los que forzosamente habrá que relacionarse en inglés. ¡Todo un reto para nuestros hijos!
Generalmente en residencias, albergues e incluso en colegios próximos a la costa, donde durante las vacaciones de verano sustituyen las aulas por dormitorios. Utilizan los servicios e instalaciones del propio centro y conviven con otros niños y niñas de su edad, disfrutando de las zonas comunes, como salones y comedores, en muchos casos al aire libre. Los patios y los alrededores de los alojamientos son una excusa perfecta para disfrutar de las noches del verano montando escenarios y hogueras, en los que se contarán cuentos y se cantará el himno oficial del campamento.
En estos emplazamientos los monitores dan rienda suelta a sus juegos y muchos grupos acaban buscando luciérnagas y topillos, e incluso a la caza de los escurridizos gamusinos. En definitiva, se trata de que los jóvenes disfruten con intensidad de la estancia y que los días en el campamento se conviertan en las mejores vacaciones de sus vidas.
Aunque en algunos campamentos de verano se permiten niños de edad inferior, normalmente están dirigidos a partir de los 7-9 años, una etapa ideal en la que los más jóvenes disfrutan más de su experiencia en la playa. En la mayoría de las ofertas incluidas en el buscador, los campamentos se ofrecen hasta los 18 años, quedando en estos casos los grupos divididos por sexos y edades, y durmiendo en dormitorios diferentes. Los más pequeños absorberán con mayor entusiasmo las experiencias relacionadas del contacto con el mar, mientras que los mayores se centrarán en la práctica de sus deportes favoritos, para los que formarán liguillas y competirán entre ellos.
Toda buena colonia juvenil que se precie finalizará otorgando un diploma o un reconocimiento a los participantes en estas competiciones. Quién sabe si después de un campamento de playa nuestros hijos regresarán convertidos en unos auténticos lobos de mar. Abundan las ofertas, aunque lo cierto es que las mejores plazas son las que antes se agotan.